La tecnología aérea se ha convertido en uno de los pilares de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE) para proteger a las familias chihuahuenses, por lo que a través de la Dirección General de Logística, su grupo especializado de pilotos de drones y los observadores aéreos, miembros de las áreas operativas que se coordinan con esta dirección y que operan desde los helicópteros, la Plataforma Centinela fortalece la vigilancia, la inteligencia y la respuesta táctica en el territorio estatal.
Actualmente la Policía del Estado cuenta con una flotilla de más de 75 aeronaves no tripuladas, capaces de transmitir imágenes en tiempo real a la Torre Centinela; detectar objetivos mediante cámaras térmicas; brindar información estratégica antes de que las unidades ingresen a zonas de riesgo, y demás acciones en pro de la seguridad, según dio a conocer el titular de la SSPE, Gilberto Loya.
Chihuahua tiene una extensión territorial de 247,455 kilómetros cuadrados, por lo que es necesario la implementación de una estrategia y coordinación tecnológica que permita llegar a lugares de difícil acceso. Por ello, se buscaron e implementaron herramientas que redujeron los tiempos de respuesta de horas a minutos, así como ampliaron la capacidad de vigilancia en zonas urbanas, carreteras y regiones serranas.
Gilberto Loya Chávez, titular de la corporación, comentó que los resultados respaldan esta estrategia: más de 5 mil 600 horas de vuelo al año, más de 19 mil sobrevuelos tácticos y más de 100 policías capacitados, de los cuales 62 cuentan con certificación como pilotos R-PAS, fortaleciendo las operaciones de inteligencia y apoyo táctico.
La capacidad aérea de la SSPE no depende únicamente de los drones. Los helicópteros cuentan con el apoyo de personal operativo para realizar acciones tácticas para intervenir en una persecución, una búsqueda de personas o un operativo de alto impacto.
A bordo de estas aeronaves de ala rotativa, viaja un elemento cuya labor resulta fundamental: el observador aéreo.
Mientras el piloto mantiene el control de la aeronave, el observador opera los sistemas tecnológicos instalados en el helicóptero, monitorea el desarrollo del operativo y mantiene comunicación permanente con las unidades desplegadas en tierra y con los centros de mando.}
Su función consiste en transformar las imágenes obtenidas desde el aire, en inteligencia operativa que permita tomar decisiones en tiempo real.
Las aeronaves de la SSPE están equipadas con cámaras de última generación con visión térmica, capaces de detectar personas y vehículos incluso en condiciones de poca visibilidad o durante la noche, así como con faros de seguimiento que facilitan la localización de objetivos en zonas de difícil acceso.
El secretario de Seguridad Pública precisó que esta tecnología permite que los observadores aéreos apoyen operativos de búsqueda, persecuciones, patrullajes preventivos, atención a emergencias y despliegues interinstitucionales, ampliando el alcance de las corporaciones terrestres y fortaleciendo la coordinación entre aire y tierra.
Con el crecimiento de estas operaciones, la SSPE impulsa la profesionalización de elementos que cumplen con este perfil especializado. A la fecha, según la propia SSPE, 32 elementos operativos participan en un curso de 120 horas para convertirse en observadores aéreos, donde reciben capacitación técnica para operar los equipos instalados en las aeronaves y desempeñarse como ojos estratégicos en el cielo.
La formación es impartida por personal de la Dirección General de Logística, el Instituto Estatal de Seguridad Pública, instructores operativos y especialistas responsables de la tecnología aérea, garantizando que cada intervención se realice bajo protocolos técnicos y operativos.
La efectividad de estas capacidades ya ha quedado demostrada en diversos operativos. Uno de los casos más representativos fue el aseguramiento de un búnker y la localización de una pista clandestina de aterrizaje durante el mes de julio, en el municipio de Guadalupe y Calvo.
“Gracias a la coordinación entre drones, helicópteros, observadores aéreos y la Plataforma Centinela, fue posible inhabilitar la infraestructura que presuntamente utilizaban los grupos criminales”, puntualizó Gilberto Loya. La integración de drones, helicópteros, observadores aéreos y la Torre Centinela conforma un ecosistema tecnológico para mejores acciones de vigilancia, análisis, operación y respuesta ante situaciones de riesgo.
Para la SSPE, la tecnología aérea es una herramienta que fortalece la inteligencia policial y protege a los elementos en campo.











