Estrena Paramount+ segunda temporada de ‘MobLand’ con Tom Hardy

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Ciudad de México — Los imperios criminales, al menos en el cine y la televisión, normalmente acaban con el colapso de sus líderes, las traiciones internas o la fragmentación violenta de sus territorios. Y cuando se vive en una Tierra de Mafia (MobLand), esos factores se extrapolan a niveles insostenibles.En este caso, el único con la cordura y temple necesarios para evitar que los Harrigan implosionen es el “solucionador” de confianza de la familia, Harry De Souza (Tom Hardy), quien en la segunda temporada de la serie, que hoy se estrena en Paramount+, tendrá que hacer hasta lo imposible para mantener el equilibrio entre su vida privada y las de sus empleadores.“Harry está diseñado totalmente para contener y absorber más presión que un personaje promedio en pantalla. Ese es su trabajo: asimilar una carga enorme sobre sus hombros. Lo interesante es que yo tiendo a procesarlo como una acción, suelo procesar la magnitud de un problema de una manera que manifiesta cierto nivel de molestia, lo cual, en sí mismo, puede parecer agresivo”, admite Hardy, en entrevista exclusiva.“Como con los colores de las acuarelas: a veces interpretas la ira, la violencia, la rabia, la presión o el peligro… Y la decisión de no responder ni reaccionar impulsivamente, sino de procesar, responder y articular bien las cosas, crea una tensión latente. En el guion, ese aspecto de Harry está construido así, y resulta muy interesante. Disfruto mucho interpretándolo”.

Una familia distanciadaLuego de que las cabezas de la familia, Conrad (Pierce Brosnan) y Maeve (Helen Mirren), fueran encarceladas al final de la temporada pasada, su hijo Kevin (Paddy Considine) buscará ascender al trono, mientras que su hermanastra, Seraphina (Mandeep Dhillon), urdirá su propio plan para hacerse valer de una vez por todas.Aun así, el panorama no podría ser más catastrófico para todos ellos, en especial cuando Kat McAllister (Janet McTeer) decida vengarse de la traición de Harry y ponerse como objetivo acabar con los Harrigan, aunque eso signifique iniciar una violenta y explosiva guerra.“En la segunda temporada conoces a esta familia y ves que están todos distanciados. Han sido desterrados a los cuatro rincones del reino, y en medio está el elemento que los mantiene unidos: Harry De Souza, intentando reunirlos a todos de nuevo”, adelanta Anson Boone, quien da vida al rebelde Eddie Harrigan.“Seraphina lleva un tiempo observando a los Harrigan y detectando todos los fallos y fisuras en sus planes de negocio. La realidad es que no están pasando por un buen momento, y es como si el barco se estuviera hundiendo”, añade Dhillon.

Harry libra sus propias batallas

En medio de todo esto, Harry deberá lidiar con la creciente desconfianza y desprecio de su hija, Gina (Teddie Allen), envuelta en una tormentosa relación con Eddie, y de su esposa, Jan (Joanne Froggatt), quien le pide el divorcio porque ya no puede confiar en él como antes.“Jan emprenderá su propio viaje, sigue su propia trayectoria y atraviesa una especie de crisis existencial de la mediana edad. Harry y ella se encuentran en una encrucijada en su relación, y esto empuja a Jan a plantearse su futuro, a imaginar cómo será y a reflexionar qué quiere para los próximos 20 años de su vida, y en ese recorrido tomará algunas decisiones cuestionables”, advierte Froggatt.Con los cuerpos apilándose en las calles, las tensiones aumentando en el clan y una lista de enemigos cada vez mayor, Harry tendrá que decidir si abre las puertas de su mundo interior para autoanalizarse y replantear sus prioridades sin perder la cualidad que todos le admiran: tener una solución para absolutamente todo.“Harry sigue distrayéndose con asuntos más urgentes o apremiantes que, en realidad, son menos importantes que mirar dentro de sí mismo. No sé si, en mi mente, la persona encargada de cuidar a Harry es el propio Harry, pero aún no he encontrado en el guion el momento en que él se disponga a desentrañar quién es realmente”, reflexiona Hardy, también productor ejecutivo de la serie.“Él se destruiría si fuera completamente honesto; sería algo crucial y letal para él. El simple hecho de ir a terapia y mirarse a sí mismo… no puede hacerlo, implosionaría, ardería. Sería como Ícaro acercándose demasiado al Sol. Es el camino más difícil que puede tomar y su vida ya es un camino difícil de por sí. Llegar a ser verdaderamente honesto… eso parece imposible. Y es precisamente lo que su familia le pide”.