Jarro de agua fría a los comprometidos con la lucha contra el cambio climático. La presidencia de la cumbre del clima que se celebra en Dubái, la COP28, lanzó este lunes su propuesta de acuerdo sobre los combustibles fósiles, pero no para su erradicación total en una fecha temprana, sino para “reducir progresivamente” su uso, pese a la amenaza existencial que supone insistir en su uso.
El punto clave del borrador —que debe ser aprobado por los 200 países presentes en la cumbre— señala que esta reducción tanto del “consumo” como “la producción” de los combustibles fósiles se debe hacer “de manera justa, ordenada y equitativa para lograr el cero neto antes, o alrededor de 2050″, una fecha que los activistas y científicos consideran mucho más allá del punto de no retorno para que el planeta se sumerja en una era de eventos catastróficos permanentes, causado por la subida de la temperatura global más allá de dos grados.
Dudosa “captura de emisiones”
La tesis que defienden los países petroleros es que se pueden seguir empleando los combustibles fósiles con técnicas de “captura de sus emisiones”, algo de lo que se lleva hablando años, pero que, además de caro, no termina de desarrollarse ni está comprobada su efectividad.
Además, el borrador alude directamente a la reducción de los combustibles fósiles para que sea sustituidos gradualmente por “otros sistemas energéticos”, un término ambiguo que abre la puerta a tretas para seguir usando el petróleo, el gas y el carbón, junto a otras fuentes de energía polémicas como la nuclear o el hidrógeno “con bajas emisiones de carbono”.
Esta alusión a la reducción y no la eliminación ha despertado las críticas de grupos ecologistas y ministros presentes en la cumbre, que piden más ambición y lamentan que, una vez más, los que tienen en sus manos acabar con la amenaza se queden cortos.











