Deja huella

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Glendale, Arizona— Shiyazh Pete, liniero ofensivo novato de los Vaqueros, es el primer miembro de la Nación Navajo –la reserva de nativos americanos más grande de Estados Unidos– en firmar con un equipo de la NFL.Durante la victoria del sábado por 34-14 sobre los Cardenales, Pete pudo constatar lo mucho que su logro significaba para su pueblo. Miles de miembros de la Nación Navajo, incluido el presidente Buu Nguyen, realizaron el breve viaje hacia el sur hasta Glendale para mostrar su apoyo a Pete en su primera aparición en la pretemporada de la NFL.Cuando Pete entró al partido en el último cuarto, ellos fueron los primeros en notarlo y comenzaron a vitorearlo. Pete participó en un total de seis jugadas durante una serie ofensiva que culminó con un touchdown de Phil Mafah; sin embargo, eso fue más que suficiente para todos los que viajaron a verlo, ya que recibió una ovación de pie al regresar a la banca de los Vaqueros.“La ovación de pie fue increíble”, dijo Pete. “Quiero aprovechar el momento para agradecer a todos los aficionados y a las personas que acudieron a apoyarme, a celebrar mi nombre y a llevar mi camiseta. Perdí la cuenta de cuántas banderas de la Nación Navajo vi. También vi una bandera de la Nación Salish, lo cual fue fantástico…”“Sin duda, eso ha quedado grabado en los libros de historia, te lo aseguro. Fue increíble. Intento encontrar las palabras para expresar lo especial y significativo que fue realmente. El hecho de poder jugar y dar lo mejor de mí en el campo, y que los aficionados me apoyen por eso –y por quién soy–, es algo increíble”.Pete sabía que probablemente habría miembros de la Nación Navajo en el partido, dado que Phoenix alberga a muchas tribus nativas americanas. Sin embargo, no imaginaba que habría tantos como los que vio cuando se dirigió al público y alzó el casco en el aire mientras coreaban su nombre.“Fue algo surrealista”, comentó Pete. “Es difícil encontrar palabras para describirlo. Probablemente el inglés no sea el idioma adecuado para hacerlo”.Entonces, Pete pronunció una palabra en su lengua materna que resultaba difícil de descifrar y que no tenía una traducción directa al inglés. Aun así, él sabe que esa palabra transmite un significado especial a sus seres más cercanos.“La gente de mi tierra, la gente en las gradas de nuestro estadio, lo entenderá”, dijo Pete.Mientras Pete alzaba la vista hacia las banderas navajo, los carteles con su número y las sonrisas de sus seguidores, ¿qué vio?“Vi esperanza, valentía”, dijo Pete. “Esperanza y valentía”.Para el entrenador de los Vaqueros, Brian Schottenheimer, presenciar cómo Pete recibía tal reconocimiento por parte de sus seguidores fue algo inédito en sus décadas de trayectoria como entrenador en la NFL.“Fue algo realmente genial”, dijo Schottenheimer. “Fue fantástico. Dejamos que él diera la arenga final y sus palabras fueron estupendas; habló de la hermandad. Habló de ‘la Estrella’ y de lo que esta representa para él. Los jugadores lo adoran”.Cuando Pete dirigió la arenga final del equipo, les dijo que “el destino nos trajo aquí como desconocidos, pero este deporte, esta estrella y este equipo nos convertirán en hermanos”. Fue el broche de oro de una noche especial.