Croacia espera en la final de la Liga de Naciones a España o Italia, tras exhibir las señas de identidad que la instalaron en la élite, su carácter combativo y el orgullo infinito al ritmo que marca Luka Modric, remontando al anfitrión, Países Bajos, en la segunda parte y rematando su proeza en una prórroga que la acerca al primer título de su historia (2-4).
Ese sello eterno que adquirió Croacia en varios Mundiales, llegando a ser subcampeón en Rusia 2018, lo exhibió con todo en contra en Róterdam. Siempre obliga al rival la guerrera Croacia, a la que jamás se puede dar por muerta. Con un espíritu de lucha que se hereda entre generaciones y que aún representa Modric en el campo. Referente absoluto de su equipo pese a sus 37 años. Firmando una exhibición para el recuerdo.










