Durante la “Guerra contra el narco”, un periodo de violencia que marcó a todo el país, el estado de Chihuahua vivó uno de los hechos más trágicos: la masacre en Creel, municipio de Bocoyna, la cual dejó 13 personas sin vida, en 16 de agosto de 2008.
El ataque se registró alrededor de las 18:30 horas al exterior del salón de eventos Profortarah, donde diversas familias y jóvenes se encontraban reunidos conviviendo tras una carrera pedestre. Un comando armado, compuesto por entre 10 y 12 sujetos a bordo de varias camionetas, arribó al lugar y disparó más de 200 proyectiles con armas de grueso calibre. Durante aproximadamente diez minutos, las ráfagas de fusiles de asalto resonaron en el pueblo sin que ninguna autoridad interviniera de manera inmediata.
Las víctimas
Entre las 13 víctimas mortales se encontraban siete estudiantes de entre 17 y 25 años, así como un bebé de apenas un año y cuatro meses de edad, Édgar Arnoldo Loya Encinas, quien falleció en los brazos de su padre.
La reacción de la población fue de una indignación total, manifestada en amenazas de expulsar a la policía municipal y marchas de protesta que llegaron hasta la capital del estado. El impacto social también golpeó la economía de la región, pues Creel, al ser la puerta de entrada a las Barrancas del Cobre, sufrió la cancelación masiva de más de mil reservaciones turísticas en los días posteriores a la matanza.
Un largo camino hacia la justicia y la verdad
La búsqueda de justicia para las familias de Creel fue un proceso lento y marcado por la denuncia de omisiones oficiales. Fue hasta junio de 2023, casi 15 años después de los hechos, cuando se obtuvo una sentencia de 145 años y cuatro meses de prisión en contra de José Antonio C. C., alias “El Malandro”.Este sujeto, identificado como uno de los autores materiales, fue capturado en Sonora en 2021 y trasladado a Chihuahua para enfrentar su proceso legal.
Previamente, las autoridades habían logrado la condena de otro implicado, Luis Raúl Pérez Alvarado, alias “La Chichona”, sentenciado a 82 años de cárcel. A pesar de estos avances, los defensores de derechos humanos y los familiares señalan que la impunidad persiste, ya que otros presuntos responsables han sido liberados por falta de pruebas o errores en el debido proceso, y aún quedan órdenes de aprehensión sin cumplimentar.
Para evitar que la tragedia caiga en el olvido, los familiares de las víctimas solicitaron la creación de un espacio de conmemoración, lo que dio lugar a la construcción de la Plaza de la Paz (o Plaza de la Memoria) en 2009. Este sitio ha sido resignificado por la comunidad como un símbolo de resistencia, destacando un gran mural donde se encuentran plasmados los rostros de las 13 personas que perdieron la vida aquel agosto de 2008.
Cada año, la comunidad y organizaciones civiles se reúnen en esta plaza para realizar actos de memoria y exigir el esclarecimiento total de los hechos. En el aniversario número 15, celebrado en 2023, se colocó una manta con el mensaje “La memoria resiste”, reafirmando que, a pesar del paso de los años, el pueblo de Creel sigue esperando una justicia integral que sane las heridas dejadas por la violencia.











