Cambio climático inunda el Sahara y deja a 10 millones de niños sin escuela

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El calentamiento global, causante de climas extremos como graves sequía, incendios pavorosos y poderosos huracanes en muchos puntos del planeta, está provocando también paisajes insólitos, como el desierto norteafricano del Sahara, el más grande del mundo, lleno de lagos entre sus dunas de arena.

El Sahara es conocido por sus temperaturas extremas y su escasa cantidad de lluvia, con algunas regiones recibiendo solo unos pocos milímetros al año. Sin embargo, este año, una serie de condiciones climáticas inusuales provocaron una tormenta que trajo consigo hasta 20 centímetros de lluvia en sólo dos días, algo que no había ocurrido en más de 50 años.

Este fenómeno se produjo cuando un sistema de baja presión avanzó por el noroeste del desierto, generando lluvias torrenciales en regiones como el sureste de Marruecos. Ciudades como Errachidia y Merzouga, que suelen ser áridas, vieron cómo sus paisajes desérticos se transformaban con la aparición de lagos y lagunas en medio de las dunas de arena.

Cambios en el ciclo hidrológico

Los estudios indican que el calentamiento global está alterando el ciclo del agua en todo el mundo, y el Sahara no es la excepción. A medida que el aire retiene más humedad debido a las temperaturas más altas, las lluvias extremas se vuelven más probables, incluso en zonas tan secas como este desierto.

Los expertos advierten que este tipo de fenómenos podrían volverse más frecuentes en el futuro. El aumento en la temperatura del planeta está acelerando el ciclo hidrológico, lo que significa que veremos más eventos de lluvias extremas en lugares donde antes eran casi imposibles.