En nuestro andar cotidiano por esta cada vez más complicada (por decir lo menos) Ciudad de México, estamos tan inmersos en nuestras preocupaciones que no nos damos cuenta de todas aquellas personas que con su trabajo mantienen nuestro entorno visual citadino en orden y lo más limpio posible.
Y esto pese a que a la mayoría le tiene sin cuidado no solo procurar no tirar basura, sino que tampoco le interesa conocer el esfuerzo titánico que esto representa. Sin embargo, cuando la basura o los desperdicios se acumulan creando áreas de pestilencia, de plaga de animales e insectos rastreros o bien tapan las alcantarillas creando inundaciones, de pronto toman en cuenta el trabajo de los y las recolectoras de basura de la ciudad ¡Para quejarse!











