La descendiente de la popular Dinastía Aguilar, Majo, hija de Antonio Aguilar hijo y sobrina de Pepe Aguilar, se ha ido ganando su lugar en el género del regional mexicano, colocándose como una de las propuestas que demuestra su pasión por esta música. Después de su gran recepción en el Lunario del Auditorio Nacional, el Teatro Metropólitan la esperaba como un nuevo reto en su carrera, logrando un sold out en el que demostró carisma, sencillez, una gran voz y un bello lazo con sus seguidores.
Ante una audiencia que reunía tres generaciones de familias enteras, así como parejas y muchos sombreros y botas, Majo Aguilar ofreció una noche mágica en la que repasó algunos de sus éxitos pero, sobre todo, rindió homenaje al mariachi con alguna que otra sorpresa mientras la artista prometía entregar su voz y alma a los presentes que, bebida en mano, brindaban y disfrutaban horas antes de tener Ley Seca.
Con un par de pantallas laterales pequeñas donde aparecía su nombre y el telón cerrado del teatro, Aguilar saldría a las 8:40 de la noche ataviada con un traje azul celeste de charro y botines plateados acudiendo al llamado introductorio de una introducción con trompeta para dejar ver por fin el escenario de fondo que, de inicio, mostraba paisajes muy mexicanos que rodeaban a sus músicos en dos templetes para así comenzar el show.
“Hola a todos. ¿Andan muy contentos? Pues yo lo estoy más y quiero decirles que ustedes no son fans, son mi familia, una muy hermosa con la que me siento muy cobijada”, saludaba a todos una sonriente Aguilar. “Creo que tengo los mejores fans de este universo, indiscutiblemente porque van haciendo que cada sueño se vaya cumpliendo poco a poco y son culpables de tenerme aquí. A cambio de su amor, les ofrezco una noche espectacular y llena de puro cariño. ¿Estamos listos?”.











