En Hasta el fin de los tiempos, Patricio (Bruno Bichir), interpreta a un hombre maduro cuya vida como la conocía llega a su fin, tras un divorcio a raíz del cual pierde no solo a su pareja, sino también su hogar, su trabajo y su dinero. Devastado, es apoyado por un abogado amigo suyo (Moisés Arizmendi), quien además de asesorarlo, le consigue refugio provisional en una residencia para artistas. Y en ese lugar, poco a poco irá descubriendo personas y cosas que le mostrarán un camino para empezar a reconstruirse.
Alejandro Molina, director del filme, reveló durante la conferencia de prensa para presentar este trabajo a los medios; que la historia tuvo su génesis cuando él mismo atravesaba por un momento muy difícil de su vida.
“Yo tuve un problema en la columna, lo que me mandó como cuatro meses a la cama”, relató. “Y andaba medicado fuerte. Entonces, tenía la necesidad de contar algo para no pensar todo el día que estaba en cama, que no me podía mover. Me gusta la plática, me gusta el diálogo. Y quería dialogar mucho, ya que yo estaba en cama y no podía hacerlo. Y quería caminar, chismear y platicar. Entonces muchas cosas de la película salieron de ese proceso, de estar en la cama. Por eso es una película de mucho diálogo”, añadió.
Y continuó: “Un amigo mío que me visitaba estaba pasando por un proceso de divorcio, una crisis. Entonces también agarré un poco de lo que le pasaba a él. Luego le pasé la historia a Miguel Bonilla, un buen amigo que me ayudó con los diálogos. Hicimos varios drafts y ese fue el principio de la película”.











