Claroscuros de Brad Pitt

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Las estrellas de Hollywood suelen colocarse en podios lejanos, intocables y perfectos. Pero la realidad, que se muestra tenaz por salir a la superficie, demuestra que no todo es tan sencillo. Brad Pitt es uno de esos actores casi perfectos que suelen ser juzgados por su portada, pero que esconden mucho más tras de sí, un doblez complejo y a menudo oscuro.El intérprete nacido en Oklahoma hace 62 años ha reconocido ahora en una entrevista que la última década de su vida ha sido, cuanto menos, compleja, que ha lidiado con una adicción al alcohol en la que ha recaído y que su divorcio de la también actriz Angelina Jolie, con quien tuvo seis hijos, le hizo llegar a pensar en el suicidio.Pitt ha hablado de todo ello en una larga entrevista concedida a la revista Esquire. Pero la entrevista es mucho más, y en ella Pitt permite entrever algunas de las dificultades que ha vivido en los últimos años. El intérprete de “Entrevista con el vampiro” y “Seven” habla de cuestiones como el cáncer y el alzhéimer (su madre falleció el año pasado), pero también de sus problemas personales y de cómo es una persona extremadamente emocional y que tiene tendencia a “sentirlo todo”.

Del optimismo a pensar en el suicidio“Nunca tuve pensamientos suicidas de ningún tipo, no era mi forma de sentirlo”, explica. “De hecho, si tuviera alguna aflicción, probablemente sería ser un optimista congénito. Lo que me ha ayudado en muchas ocasiones, y también me ha llevado, por culpa de ese optimismo, a lanzarme de frente, como un tonto, de cabeza contra un camión.“En cualquier caso, nunca he tenido tendencias suicidas salvo durante un breve período. Hubo una época de mi vida en que el dolor era tan opresivo que, aunque no iba a actuar así, podía sentirlo, podía sentir el acero frío de la bala en mi cabeza, y lo sentía como un alivio. Y pensé: ah, ahora lo entiendo… entiendo el suicidio, en el sentido de que solo es alivio. Solo consiste en buscarle un alivio al dolor. Pero también creo que tenemos unos instintos de supervivencia increíbles. Y en mi caso entraron en acción de inmediato, pero”…Ahí el actor se pausa, y le dice al entrevistador: “Mira, sí, esta mierda no fue fácil”. Y sigue: “Y estás hablando con un tipo al que le tocó la lotería”. El periodista, Ryan D’Agostino, le replica: “¿Las cosas de los niños?”. Y él contesta: “Las cosas de la familia”, y asiente. “Cosas de la familia. Dejémoslo así”. Con las “cosas de familia” se podría entender el largo proceso de divorcio o, que desde la separación, apenas tenga contacto con sus hijos, quienes han prescindido de su apellido paterno.

Sobrevivir al dueloLa muerte de su madre le han marcado profundamente, explica. “Creo que el duelo es probablemente la emoción que más nos iguala a todos”, reflexiona Pitt con su interlocutor, quien le confiesa que hace un lustro perdió a su hermano. “Y hasta eso se queda corto. La pérdida es, desde luego, lo más profundo que puede soportar un ser humano. Y la soledad que puede venir después es la mayor tortura”. Más adelante en la charla, también afirma: “El duelo, si sobrevives a él, deja un agujero enorme, pero también deja una belleza profunda. Es una belleza dolorosa, pero es belleza”. Más que salir de él, relata, se trata de “atravesarlo e intentarlo, hasta quedar agotado”: “No quiero pasar por alto ese lugar en el que te das contra la pared. Pero un día simplemente me desperté y todo parecía un poco más soleado y el aire parecía un poco más dulce. Solo necesito microdosis de eso”.

Siempre en la palestraEl actor es poco dado a conceder largas entrevistas como esta, pero la charla con Esquire llega en un momento en el que el nombre de Pitt —de hecho, su apellido— no paran de estar en la palestra. Los más pequeños de sus seis hijos, los gemelos Knox y Vivienne, ya han alcanzado la mayoría de edad, y han sido los últimos de todos ellos en demostrar su interés en dejar atrás el apellido paterno. Aunque con discreción, todos han ido alejándose, física y hasta nominalmente, de su padre, con el que apenas mantienen relación. En la narrativa mediática y del corazón estadounidense, Angelina Jolie suele quedar reflejada como la gran madre que ha sacado adelante a sus seis retoños, mientras que la figura de Pitt queda relegada a años de alcohol, broncas y malos modos. Una charla como esta le da al ganador del Oscar la posibilidad de cambiar el modo en el que se ve su figura, como actor y como padre, y a ponerle un poco más fácil su carrera y su imagen pública de cara a la inminente temporada de premios.Brad Pitt y Angelina Jolie se conocieron durante el rodaje de “Sr. y Sra. Smith” en 2004 y se casaron en 2014. Posteriormente, formaron una familia con sus seis hijos: Maddox, Pax, Zahara, Shiloh y los gemelos Vivienne y Knox.

El alcohol, su gran problema

Durante la charla, cuenta D’Agostino, ambos toman agua con gas, pero el escritor le pregunta a Pitt en un momento de la entrevista, en su casa, si suele ofrecerle una copa de vino a sus invitados, puesto que tiene botellas en casa. “Estuve sobrio durante siete años. Y luego me caí del vagón”, reconoce el actor, con una risita. “De un modo más restringido”, explica sobre su consumo de alcohol. “Un par de veces me pasé, me confié demasiado, fui como ‘Sí, no, no es bueno para mí. No en grandes cantidades”. Entonces, ¿puede ya tomar una copa de vino? Ahí se para a reflexionar. “Sí, bueno, puedo tomarme unas cuantas, pero no mucho. Tengo que ser profesional con ese tema”. Reconoce que es un hombre al que le gusta aprovechar las mañanas, observar cómo la niebla va disipándose sobre las colinas de Los Ángeles, y si toma alcohol, eso se lo impide.