Desde inicios de esta semana, cuadrillas de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) iniciaron el desazolve del Río Bravo, esto un día después de que México alcanzara un acuerdo con Estados Unidos para la gestión del agua en la cuenca del río.
Dicho acuerdo se logró en medio de la sequía extrema que ha afectado a la región, comprometiéndose el Gobierno Federal a garantizar una entrega mínima anual conforme a los mecanismos establecidos en el Tratado de Aguas de 1944.
Maquinaria pesada como trascabos se pudo apreciar realizando el retiro de desechos, lodo y maleza del lecho del río, justo en los límites entre Ciudad Juárez y El Paso, a la altura del Monumento al Cigarro.
En el lugar también se pudieron apreciar camionetas de la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento, que al parecer se encontraban auxiliando en estos trabajos de limpieza y desazolve.
Estos trabajos se extendieron hasta la altura del Puente Negro, donde días atrás organizaciones civiles realizaron una campaña de limpieza para preservar el Río Bravo y la fauna que hoy en día vive en el lugar.
Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores informó que México se comprometió a garantizar una entrega mínima anual de agua a Estados Unidos conforme a dicho tratado, priorizando el consumo humano y la producción agrícola, como parte de un plan técnico para enfrentar la escasez.
Autoridades estadounidenses señalaron que el acuerdo contempla un suministro de al menos 350 mil acres-pies de agua al año, equivalentes a unos 432 millones de metros cúbicos, mientras que el gobierno mexicano destacó que el objetivo es fortalecer una gestión ordenada y responsable del recurso, incorporando acciones de adaptación a largo plazo.
La Comisión Internacional de Límites y Aguas es un organismo binacional creado en 1889 por México y Estados Unidos, encargado de aplicar los tratados internacionales sobre límites y aguas entre ambas naciones, incluido el Tratado de Aguas de 1944, que regula la distribución del agua de ríos compartidos como el Bravo.










