Meryl Streep se ganó este miércoles a toda la audiencia de una charla en Cannes en la que contó divertida que perdió su primer Oscar en un baño, que fue cheerleader o que se enamoró de Robert Redford tras la mítica escena de Memorias de África en la que le lava el pelo.
Cansada tras la fiesta posterior a la recepción del lunes de la Palma de Oro de honor del Festival de Cannes – “me acosté a las 3 de la mañana y tengo resaca” – la actriz derrochó sentido del humor, expresividad y sencillez en un repaso de su carrera con una sala a reventar.
Anoche se sintió más emocionada de lo que pensaba cuando le dieron la Palma por la reacción de los asistentes. Y es que, aseguró entre risas: “llevo una vida muy tranquila en casa y allí no me respetan nada”.
Era el inicio de una charla relajada con el periodista francés Didier Allouch, en la que fue desgranando su carrera y también habló de la evolución de los papeles de las mujeres en el cine, de que los cambios en lo que se refiere a identificar abusos se dan en todos los sectores y no solo en Hollywood, y de que los productores nunca se han identificado con los personajes interpretados por mujeres.











