Yadira Cortés, integrante de Red Mesa de Mujeres, señaló que la prevención de las desapariciones requiere acciones que involucren tanto a las familias como a las autoridades, pero advirtió que ninguna medida será suficiente mientras persistan las condiciones de violencia e inseguridad en la ciudad.
Explicó que una de las principales recomendaciones para las familias es mantener una comunicación constante con sus hijas e hijos, conocer sus actividades y saber con quién se encuentran, además de procurar mecanismos que permitan conocer su ubicación cuando salen de casa.
“Lo más importante es tener buena comunicación: hacia dónde van nuestras hijas y nuestros hijos, con quién van y tener un modo de conocer su ubicación para saber en dónde están”, señaló Cortés.
Sin embargo, consideró que la responsabilidad no puede recaer únicamente en las familias. Para la activista, es necesario avanzar hacia una ciudad con mejores condiciones de seguridad, donde los recorridos de vigilancia de la Policía Municipal sean constantes y permitan prevenir delitos y atender situaciones de riesgo.
También planteó que las juventudes deben contar con alternativas de empleo formal, digno y bien remunerado. Advirtió que la falta de oportunidades puede llevar a jóvenes a aceptar trabajos en condiciones de vulnerabilidad, donde quedan expuestos a distintos tipos de violencia.
Cortés destacó además la necesidad de que la Fiscalía cuente con recursos suficientes para realizar investigaciones y operativos de búsqueda efectivos. Consideró que localizar con vida a las personas desaparecidas debe ser una prioridad para las instituciones encargadas de atender estos casos.
La integrante de Red Mesa de Mujeres recordó un caso ocurrido recientemente en el sector de Senderos, donde una joven que trabajaba como conductora acudió a prestar un servicio y fue atacada por un hombre de 21 años. De acuerdo con el relato, el agresor la sometió con una navaja, la violentó sexualmente y posteriormente intentó privarla de su libertad.
El caso pudo tener un desenlace distinto luego de que una agente de Policía que realizaba labores de vigilancia detectara el vehículo en movimiento en circunstancias que llamaron su atención. Al intentar detenerlo, el conductor emprendió la huida, lo que derivó en una persecución hasta que abandonó el automóvil y escapó a pie. Fue entonces cuando se escucharon los gritos de auxilio de la joven.
Para Cortés, el hecho demuestra que la violencia contra las mujeres continúa presente y que incluso personas muy jóvenes pueden cometer agresiones graves. “No debe pasar; necesitamos reeducación en los jóvenes y en las familias para entender que el cuerpo de una mujer no debe ser violentado”, sostuvo.
Ante este panorama, insistió en que la prevención debe construirse desde distintos frentes: familias atentas y comunicadas, corporaciones policiales con mayor presencia, instituciones de procuración de justicia con recursos suficientes y mejores condiciones sociales para las juventudes. Señaló que atender esas causas es indispensable para reducir los riesgos y evitar que más mujeres sean víctimas de desaparición o violencia.











