Una noche de esta primavera, Meena Geltink acostó a su hijo menor y se sentó en el sofá con su pareja, lista para tomar una taza de té. Entonces vio un mensaje en Facebook de una amiga de la infancia que cambiaría su vida.
“¿Te acuerdas de mí?”, escribió su amiga, Minal Tijssen. Habían pasado 15 años desde la última vez que se habían visto. Tijssen había incluido una captura de pantalla del sitio web de genealogía MyHeritage y le preguntó si Geltink también había recibido una notificación de ellos.
Geltink, quien nació en India y fue adoptada por una familia en los Países Bajos en la década de 1980, había estado buscando a sus familiares biológicos desde 2017, cuando envió una muestra de ADN a MyHeritage. Como habían pasado tantos años sin encontrar una coincidencia, Geltink había borrado la aplicación unos meses antes.
Con las manos temblorosas, volvió a instalarla y de inmediato recibió la misma notificación que Tijssen. Ahí estaba: una coincidencia de ADN. Geltink y Tijssen tenían los mismos padres.
“Rompí a llorar”, dijo Geltink en una entrevista telefónica.
Geltink, de 43 años, y Tijssen, de 44, se habían conocido de adolescentes durante un evento de fin de semana organizado para niños adoptados. Entablaron una amistad al instante. “Vi su nariz, sus ojos: todo se parecía a mí”, dijo Geltink.
Al crecer en un pequeño pueblo neerlandés, donde casi todos eran blancos, Geltink dijo que había estado “buscando mi identidad”. Tijssen se crio a menos de 160 kilómetros de distancia. Ambas dijeron que eran unidas a sus familias adoptivas y que habían crecido con un hermano.
“Siempre he estado rodeada de muchas personas que me quieren y que me cuidaron”, le dijo Tijssen a Reuters. “Pero algo dentro de mí, siempre me he sentido muy sola”.
Aunque no tenía pruebas, Geltink dijo que durante mucho tiempo pensó que ella y Tijssen podrían ser parientes. En unas vacaciones familiares en un campamento en Austria, un chico neerlandés que resultó ser un amigo íntimo de Tijssen en su ciudad natal confundió a Geltink, que entonces tenía 13 años, con Tijssen.
Con el tiempo, a medida que las hermanas entraron en la edad adulta, Geltink y Tijssen perdieron el contacto y no se habían visto en años.
Eso cambió la semana pasada, cuando tuvieron un emotivo reencuentro como hermanas en un parque en la ciudad neerlandesa de Bolduque, junto con sus parejas e hijos.
“Ya no me siento sola”, le dijo Tijssen a Reuters. Declinó ser entrevistada para este artículo.
Decenas de millones de personas se han hecho pruebas de ADN comerciales en los últimos años y han permitido que sus datos se mantengan archivados. Los descubrimientos de hermanos no son inusuales, pero encontrar a un familiar biológico en un país de adopción, y tan cerca de casa, es extremadamente raro, afirmaron los expertos.
Geltink dijo que no conocía las circunstancias en torno a su adopción ni a la de Tijssen.
Las personas adoptadas a menudo buscan a sus familiares biológicos en sus países de origen, lo cual puede ser difícil debido a las diferencias de cultura y de idioma, señaló Jorge de Boer, un terapeuta en los Países Bajos que ayuda a personas adoptadas de otros países.
Las brechas culturales entre parientes biológicos que esperan desarrollar una relación son comunes, en especial si crecieron en países distintos, afirmó De Boer, quien se crio en los Países Bajos tras ser adoptado de niño. “Y no siempre se pueden superar solo por el hecho de tener un parentesco genético”, agregó.
Decenas de miles de niños fueron llevados a los Países Bajos mediante la adopción en el siglo XX, pero la adopción internacional en el país ha disminuido en las últimas dos décadas.
En 2021, los Países Bajos detuvieron temporalmente todas las adopciones del extranjero luego de que una investigación concluyera que el gobierno no había actuado frente a abusos conocidos, como el robo y el tráfico de niños, de 1967 a 1998.
En 2024, los legisladores neerlandeses votaron a favor de eliminar de manera gradual y cuidadosa la adopción internacional en un periodo de seis años. La Cámara de Representantes del país determinó que la adopción de otros países “ya no constituye una solución sostenible para proteger el interés superior de los niños”, indicó el gobierno cuando se anunció el cambio.
Melissa Houben, coordinadora de investigación y políticas en INEA, un centro neerlandés para personas que han sido adoptadas de otros países, dijo que el caso de Geltink y Tijssen era extraordinario.
“Muchas personas que fueron adoptadas crecen sin nadie a su alrededor que se les parezca”, dijo Houben en una entrevista telefónica. “Reconocerse a uno mismo en otra persona es algo surrealista e indescriptible”.
Aun así, señaló, este tipo de reencuentros pueden estar teñidos de una amplia gama de emociones. “Puede ser algo muy hermoso, pero también muy intenso”, dijo Houben.
Para Geltink, encontrar a su hermana se sintió como si una pieza de rompecabezas hubiera encajado en su lugar. Pero dijo que también sintió una profunda pérdida.
“Tener una hermana es algo realmente maravilloso”, dijo. Pero durante todo ese tiempo, señaló, podrían haber estado la una para la otra.
“Ambas sentíamos esa soledad en el corazón: como si siempre estuvieras buscando algo, pero no sabes qué”, dijo Geltink. “Las dos tuvimos esa sensación durante años”.









