Bajo consignas que exigen el derecho a una vida libre de violencia, el acceso real al aborto legal, el castigo a los agresores, la atención a víctimas de delitos de género, así como la separación entre Iglesia y Estado, se desarrolla este 8 de marzo de 2026 la marcha con motivo del Día Internacional de las Mujeres en Chihuahua.
Durante la movilización también se alzó la voz contra diversas formas de opresión, entre ellas las violencias de género, el feminicidio, la desaparición forzada y la explotación laboral, así como contra el imperialismo, el fascismo, el genocidio y la intervención militar en pueblos de América Latina y del mundo.
Los contingentes avanzaron hacia el Centro Histórico, con destino a la Plaza del Ángel, donde se tiene previsto realizar un mitin.
Entre las miles de participantes destacan pancartas con mensajes como: “Todas las madres merecemos ver a nuestras hijas volver”, “Mis mascotas no van a entender si un día ya no regreso a casa”, “Alicia en el país de feminicidas”, “No soy un perro, a mí no me silbes”, y “Se ve que matar no es pecado cuando el asesino no es el Estado”.
La marcha también se caracteriza por su carácter incluyente, ya que en ella participan niñas y niños, personas adultas mayores, mujeres embarazadas, jóvenes en patines y personas acompañadas de sus mascotas.
A lo largo del recorrido, varios negocios ubicados sobre la avenida Universidad ofrecieron agua y algunos snacks a las asistentes hasta antes del Instituto Mexicano del Seguro Social. De igual forma, integrantes del Club Rotario Chihuahua brindaron apoyo a las participantes a la altura del Seguro Social.
Cabe recordar que la colocación de vallas y muros en el primer cuadro de la ciudad fue señalada por grupos feministas como una medida que, además de funcionar como estrategia disuasiva para sembrar miedo e incertidumbre, vulnera derechos fundamentales.
Asimismo, manifestaron que el bloqueo extensivo de vías representa una acción negligente desde el punto de vista de seguridad y protección civil, ya que limita las rutas de circulación y posibles salidas en un evento masivo.
De igual manera, señalaron que este tipo de medidas refuerzan una narrativa estigmatizante que presenta a las colectivas feministas como una amenaza pública.











