Chihuahua, Chih.- En 2025 con la destrucción y apropiación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de magistrados y jueces en todo el país, el régimen autoritario dejó de ser una tendencia para convertirse en un hecho práctico, en una realidad material, sostuvo Ricardo Becerra, presidente del Instituto de Estudios para la Transición Democrática.
Durante la conferencia “Una reforma electoral para consolidar la autocracia”, que contó con la presencia de actores políticos naciones y del ámbito local, expuso que hoy en el país está en juego la posibilidad de remover gobiernos con el voto libre, justo y limpio emitido por los ciudadanos.
El especialista en temas electorales citó a la politóloga Nancy Bermeo, quien describe la democracia como un «collage», una suma de piezas que organizan la vida política y colectiva.
Este collage está compuesto de diversos elementos fundamentales como la división de poderes, contención del poder, la participación ciudadana, libertades civiles, transparencia, independencia legislativa, derecho a la información.
Todas estas piezas, dijo Ricardo Becerra, han sido erosionadas o desmanteladas sistemáticamente durante los siete años de «obradorismo», mediante una operación populista ejecutada desde el propio gobierno que fue electo democráticamente.
El también periodista económico y político consideró 2025 como el año cero del autoritarismo mexicano.
“En estos años, los mexicanos hemos presenciado un punto de inflexión de nuestra historia política para entrar de lleno a un pasaje que representa el descenso hacia un estadio político del que ha surgido cada vez más aceleradamente un régimen autoritario”, subrayó.
Esta dinámica, precisó, inició hace siete años ante la renuncia anticipada del poder del expresidente Enrique Peña Nieto por un presidente electo que tomaba decisiones anticipadas sin tener facultades.
El ejemplo emblemático de este inicio fue la cancelación del aeropuerto de Texcoco.
Durante 20 años, de 1977 a 1997, señaló Ricardo Becerra que México escenificó una transición democrática real, es decir, vivió un intervalo en el que pervivieron elementos de un sistema autoritario con novedades democráticas cada vez más frecuentes y abundantes.
Por otra parte, poco después pudo transmitir el poder público la Presidencia, legalmente, en paz y sin violencia, algo que la nación independiente no había logrado en su historia.
Luego, también por primera vez, el país escenificó una vida democrática por otros 21 años, de 19972018, cuando aparecieron los ingredientes suficientes para una república democrática tales como elecciones limpias, libertad de expresión y partidos competitivos.
Sin embargo, de 2018 a 2025, este orden comenzó a ser desmantelado por iniciativas gubernamentales.
No fue una destrucción estrepitosa a manera de un golpe de Estado tradicional, sino una sistemática erosión de los derechos humanos, del acceso a la información, de la autonomía de órganos electorales y, finalmente, la independencia del Poder Judicial.
Si en 2024 el autoritarismo se volvió constitucional, en 2025 por la destrucción y apropiación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de magistrados y jueces en todo el país, el régimen autoritario fue convertido en un hecho práctico, en una realidad material, afirmó.
“En 2018 a la fecha, podemos hablar con propiedad del comienzo de la transición al autoritarismo”, afirmó.
Destacó que en esta transición han cursado por tres fases reconocibles. La primera fue la intensa polarización, dividir a la sociedad, la política y la cultura.
La segunda fase fue la anulación de las atribuciones propias del Legislativo, sometido y sin disposición de modificar iniciativas del Ejecutivo.
La tercera fase, en la que se está actualmente, es el sometimiento del Poder Judicial mediante elecciones “a modo”.
En este proceso han observado cancelaciones o demoliciones institucionales de todo orden, políticas, económicas, científicas, entre otras, lo que es autoritarismo en expansión.
La gran diferencia con el autoritarismo de las décadas de los 60 y 70 es que aquel ocurría “a pesar” de la Constitución. Hoy lo han vuelto constitucional, integrándose directamente en la ley máxima del país.
“Las generaciones actuales están llamadas a reconocer la nueva etapa, sin rodeos, a nombrarla como lo que es, a recolectar lo que sabemos de los autoritarismos pasados y de los contemporáneos, entender el nuestro, resistirlo y si se puede, pues escapar de él”, concluyó.
La conferencia contó con la presencia de los exmandatarios José Reyes Baeza y Fernando Baeza; también estuvieron presentes Wilfrido Campbell, Carlos Sotelo y Jaime García Chávez.











