Molly Baz es una de las cocineras más influyentes de la generación del milenio y, tras quedar embarazada, amplió su alcance al cuidado y la alimentación de padres y bebés. En mayo, protagonizó una campaña publicitaria para la empresa emergente de lactancia materna Swehl, en la que ofrecía una nueva receta de galletas para la lactancia. En una de las imágenes, llevaba ropa interior y un bikini de diamantes de imitación, mostrando su vientre al descubierto y un par de galletas de avena con gotas de mermelada de cereza en el centro, que sostenía sobre su pecho a modo de broma visual. El texto del anuncio decía: “Solo añade leche”.
Un cartel digital de 13 metros con la imagen apareció en Times Square poco antes del Día de la Madre y luego desapareció. La red publicitaria Clear Channel Outdoor dijo que había eliminado el anuncio de su rotación, considerándolo una violación de las pautas de la empresa sobre contenido aceptable.
Cuando me enteré de que habían censurado el cartel de Swehl, me sorprendió un poco que alguien se hubiera sorprendido. Baz publicó en Instagram sobre la eliminación, incluyendo deliberadamente fotos de varios anuncios de lencería que todavía se cernían sobre Times Square, con modelos no embarazadas que lucían delicadas en bikini y sujetadores. «Creo que verán la ironía», escribió Baz. «Que venga la lencería siempre que sacie la mirada masculina».

Cuando Demi Moore apareció desnuda y embarazada de siete meses en la portada de Vanity Fair en 1991, causó un revuelo mediático que rozó el escándalo. Su fotografía fue preparada para vender su imagen de celebridad hollywoodense, entradas para sus películas y ejemplares de la revista. Pero eso fue hace tres décadas, y ahora el embarazo ha sido completamente erotizado, glamorizado y mercantilizado. Especialmente en las redes sociales, se ha convertido en un escenario para promocionar una gama cada vez mayor de artículos de consumo.
A medida que los millennials se convierten en padres, han surgido marcas como Swehl para estampar en la parafernalia de maternidad el sello de nuestros gustos generacionales, como tipografías con curvas y juegos de palabras picantes; Swehl ofrece una jeringa de calostro llamada “Secret Sauce” y un ungüento llamado “Balm de Nips”.
Me pregunto si lo más provocativo del cartel de Baz no fue su embarazo o su atuendo, sino sus manos. Aunque ya hemos visto a muchas mujeres famosas embarazadas y desnudas (Cindy Crawford, Kim Kardashian, Serena Williams, un sinnúmero de influencers de Instagram), estamos acostumbrados a ver el cuerpo de la embarazada posando de cierta manera, a menudo con las manos de la mujer cubriendo sus pechos y acunando su propia barriga. Está posicionada para garantizar su modestia y también para transmitir su atención maternal. Una de sus extremidades siempre está haciendo un circuito cerrado de regreso a su útero.
Esta vez no. Baz no sostiene sus pechos ni a su bebé; sostiene sus galletas. Está vendiendo su embarazo, claro, pero también está vendiendo una receta. Tiene las manos ocupadas con su carrera.











