Aunque sobre los escenarios luzca el vigor de antaño, casi como un fenómeno de la naturaleza, a Bruce Springsteen le llegaron este lunes los 75 años de edad en medio de una temporada llena de baches físicos y emocionales que el autor de “Born to run” esquiva como puede.
En buena medida, la muerte se ha convertido en una compañera más presente que nunca en su vida tras los fallecimientos de personas importantes de su entorno, especialmente su madre, Adele Springsteen, pero también como una sombra contra la que lucha su mujer, Patti Scialfa, miembro de The E-Street Band, afectada por un tipo de cáncer de la médula ósea.
Estos son hechos que se han conocido recientemente, pero la idea de la pérdida y el paso del tiempo le lleva rondado hace tiempo al Boss, como hizo patente en su disco Letter to you (2020), grabado tras la muerte de George Theiss, con el que había coescrito las primeras canciones de su vida y con el que formó su primera banda, The Castiles, siendo Springsteen su último miembro superviviente.
Lejos de amedrentarle, aquello le llevó a escribir un disco que, paradójicamente, era “una celebración de la música, del rock and roll y de la experiencia de formar parte de una banda”, lo que de forma coherente le llevó a buscar de nuevo la compañía de la E-Street Band seis años después de su último trabajo conjunto.











