Ante el inminente cierre del cruce de mercancías por el puente Córdova-Américas por parte del gobierno de Estados Unidos, más que un beneficio, se trata de una medida que reduce la competitividad regional, advirtió Rogelio Fernández Irigoyen, director general del Fideicomiso de Puentes Fronterizos de Chihuahua.
Señaló que los tres cruces existentes para el comercio exterior entre México y Estados Unidos —Zaragoza, Guadalupe y Jerónimo-Santa Teresa— cuentan con la infraestructura necesaria para incrementar el volumen de operaciones comerciales en ambos sentidos.
“Cuando se construyó ese puente fue gracias a las aportaciones de los propios transportistas. Si hay más flujo, definitivamente hay más ingresos”, expresó Fernández Irigoyen, al sugerir que el cierre podría redirigir los cruces hacia puentes bajo administración del fideicomiso, lo cual representaría un ingreso adicional.
Sin embargo, subrayó que la medida impactaría directamente al sector logístico y de transporte, además de representar un retroceso en materia de competitividad para la región fronteriza.
Actualmente, el sector transportista de Ciudad Juárez realiza gestiones ante diversas instancias para evitar el cierre del cruce comercial por el puente Córdova-Américas.
Por su parte, Manuel Sotelo, vicepresidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), calificó como un desatino la decisión de la Administración General de Servicios (GSA) del gobierno estadounidense.
Según la GSA, la decisión se basa en el impacto ambiental generado por los cientos de vehículos que diariamente cruzan por ese puente. Argumentan que las emisiones contaminantes afectan de manera considerable a la salud de las personas y al entorno ambiental de la zona.
Con base en este análisis, las autoridades estadounidenses concluyeron que en el año 2027 se deberá cerrar el paso comercial en ese cruce internacional como una medida para mitigar los daños ecológicos.











