Hace dos semanas, la directora de contenidos de Netflix, Bela Bajaria, se pavoneó por el escenario del Egyptian Theater de Los Ángeles y se preció de las 13 nominaciones a los Oscar que la compañía cosechó por su musical en español Emilia Pérez.
“Acabamos de recibir más nominaciones a los Oscar que cualquier otro estudio”, se jactó.
Por fin el premio más codiciado, el Oscar a la mejor película, que había eludido al gigante de la emisión en continuo, parecía a su alcance.
Qué fugaz resultó ser ese momento.
Apenas tres días después, Netflix pedía disculpas en nombre de la actriz principal de la película, Karla Sofía Gascón —la primera actriz abiertamente trans nominada a un Oscar—, después de que una periodista sacara a la luz una serie de comentarios despectivos que Gascón había publicado años atrás en Twitter, ahora conocido como X. En ellos denigraba a una serie de personas, desde los musulmanes hasta George Floyd, e incluso a los Oscar.
El gigante de la emisión en continuo tiene una de las mayores operaciones globales de premios del sector. Bajo la dirección de Lisa Taback, una destacada estratega de los Oscar que se curtió en las dificultades de la época de campañas de Harvey Weinstein, la empresa emplea a unas 60 personas dedicadas a promocionar sus películas y programas para diversas galas de premios, como los Oscar, los Emmy y los BAFTA británicos.
Pero en lugar de jugar a la ofensiva, Netflix se encuentra ahora intentando limitar las consecuencias y salvar las oportunidades de nominadas como Zoe Saldaña, quien opta al premio a la mejor actriz de reparto por su papel en la película.La empresa ha retirado a Gascón de las vallas publicitarias de Los Ángeles en las que aparecía sola (sigue apareciendo en algunos anuncios colectivos) y de los correos electrónicos enviados a los votantes de los Oscar. Durante un trío de galas de premios celebradas el fin de semana, Saldaña fue la abanderada de la película, aceptando el Critics’ Choice Award a la mejor actriz de reparto y calificando a su película “la pequeña película que sí pudo”.
El sábado, Saldaña anduvo de aquí para allá con el director de la película, Jacques Audiard, en los Premios del Sindicato de Directores de Estados Unidos, donde presentó la película, y luego en los Premios del Sindicato de Productores, en la misma calle, donde también la presentó. En un principio, Gascón iba a presentar la película junto con Saldaña.
“No creo haber visto nunca una situación como esta, en la que el destino de una película haya cambiado como si la hubiera golpeado un asteroide”, dijo en una entrevista Stephen Galloway, decano de la escuela de cine de la Universidad de Chapman.











