“Los del ICE llegaron a mi trabajo tres semanas antes de que me detuvieran y nos dijeron que no iban a detener a nadie y que solo querían hablar con el patrón, hablaron con él y se retiraron”, señaló Víctor, mexicano que fue repatriado el pasado miércoles por la frontera Juárez-El Paso.
“Víctor” comentó que luego de que pasaron dos días de que habían acudido los agentes del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) a la empresa en que él laboraba, una planta procesadora de carne en Nuevo México, el patrón les comentó que le habían solicitado que delatará a las personas que tenía como trabajadores indocumentados en la empresa y, en caso de no hacerlo, habría represalias contra él y su empresa por medio de Hacienda Federal (IRS) estadounidense.
Por tal motivo, su jefe les comentó que lo habían obligado a entregar registros laborales, datos personales de los indocumentados, así como fotografías de los mismos y ubicaciones de domicilio y el número celular de cada uno de ellos.
Cabe hacer mención que a las tres semanas de que acudieron, se llevó a cabo una pequeña redada en el puesto laboral, pero fueron nada más por Víctor y los otros que estaban acusados de indocumentados, los detuvieron y los llevaron a un centro de confinamiento para retornarlos el pasado miércoles por esta frontera.
“Tienen todos tus datos, domicilio, teléfono celular, casa de amigos o familiares, puesto de trabajo, horarios, prácticamente todo, y si no te detienen en ese momento es porque no quieren. Nomás nos dieron chanza para que nos confiáramos y luego ya cuando empezó el gobierno de Trump fueron por nosotros”, indicó.Agregó que ya estando en el centro de detención junto con otras 200 personas, se comenzó a correr el rumor de que las autoridades norteamericanas están monitoreando los teléfonos celulares de todos los ilegales, motivo por el cual no lo usan o están optando por cambiar los chips.
“Fue lo que muchos comentaron ahí donde nos tenían, que los gringos tienen la forma de monitorearnos por medio de los celulares y saber las ubicaciones exactas en qué nos encontramos y en tiempo real “, dijo el entrevistado.
Por su parte, Josué, otro de los repatriados el pasado miércoles, originario de Guanajuato, expuso que a él y otro amigo suyo les paso algo similar cuando los agentes del ICE acudieron a una empresa donde trabajaba procesando plásticos y desechables; les dijeron que no iban a detener a nadie y solo querían hablar con el encargado.
Después de cuatro días de la visita, regresaron y lo detuvieron junto a su amigo Fernando, a quien se llevaron a un centro de detención en Dallas y a él lo dejaron en El Paso, Texas, para posteriormente retornarlo a México.
Otro migrante originario del Estado de México detalló que tenía apenas unos días que había cruzado de ilegal a Estados Unidos por Ciudad Juárez, pero la situación para los migrantes de lado americano es de alto riesgo, quienes constantemente temen ser detenidos por las autoridades estadounidenses y ser deportados.
El migrante, que prefirió no revelar su nombre, comentó que la comunicación entre los migrantes y sus familiares es cada vez más difícil, ya que deben evitar que los teléfonos sean rastreados por las autoridades.
En muchos casos, recurren a enviar mensajes en clave para proteger sus comunicaciones; incluso entre ellos mismos, una vez que ya se encuentran en territorio estadounidense.
El hombre relató que fue detenido por las autoridades de El Paso, Texas, en un área conocida como Las Carpas, y que apenas una semana después de haber cruzado el muro fronterizo; además, la situación en El Paso es alarmante, pues los agentes patrullan la ciudad constantemente, lo que aumenta el riesgo de ser detenido.
“Es muy grave lo que se está viviendo en Estados Unidos; especialmente en El Paso; las patrullas son constantes y los migrantes estamos en constante peligro”, relató.
Del mismo modo, consideró que las llamadas realizadas desde territorio estadounidense son fácilmente rastreadas por las autoridades, lo que permite a los agentes localizar y deportar a los migrantes rápidamente, y eso complica aún más la ya difícil travesía de los migrantes en su intento por llegar a un lugar seguro.
En su relato, también mencionó que, en el centro de detención de El Paso, donde estuvo recluido, hay aproximadamente mil 500 migrantes mexicanos que esperan ser deportados a México.
Otro migrante, originario de Aguascalientes, también compartió su experiencia al expresar que había estado detenido en El Paso desde la semana pasada y, al igual que otros migrantes, se comunican entre ellos para protegerse, pero evitan hacer llamadas largas para no ser detectados.
Finalmente, ambos coincidieron en que, a pesar de los esfuerzos por mantenerse en comunicación y cuidarse mutuamente, la situación en la frontera es cada vez más peligrosa, y la esperanza de lograr cruzar de manera segura hacia el interior de Estados Unidos parece cada vez más distante.











