En el mundo, todo es complemento. Existen los polos para poder dar un equilibrio: calor-frío, día-noche, amor-odio. Es justo esa balanza la que Laura Baumeister quería proyectar en su ópera prima La hija de todas las rabias, cinta nicaragüense que aborda la historia de María, una pequeña de nueve años de edad que vive en el basurero de Managua, Nicaragua junto a su mamá Lilibeth.
María se ve obligada a trabajar en una fábrica, lejos de su madre; en el momento en el que entabla relación con otros niños cuando se percata que su mamá la abandonó.
“Yo me siento satisfecha con el retrato de esta relación madre e hija que, desde un principio, sabía que tenía que ver con una experiencia personal envuelta en la historia de mi país. Quise explorar los polos; la ternura y la violencia tenían que coexistir en este vínculo, entre más pensaba en esta relación de opuestos, en estas divisiones como el amor y el odio, cada vez más me daba cuenta que los polos estaban muy cerca”, afirmó Baumeister en conferencia de prensa.
“A partir de ahí dibujamos este vínculo donde el ‘te quiero’ es la ternura, ‘te abrazo, pero si estamos muy cerca, de pronto, te puedo morder’, ahí es donde entra un poco la violencia. Las actrices pudieron representar excelente esa idea que tenía, linda, pero sutil a la vez”, agregó.
Ésta es la quinta película de ficción que se realiza en su país natal, expresó la directora, quien considera un esfuerzo titánico el haberla concluido sobre todo debido a las pocas oportunidades que su país tiene para levantar proyectos de este tipo.
“Cuando creí que estaba en la cima del éxito, ésta se despeja de entre las nubes y me doy cuenta que aún le falta un pico todavía, pero no me desanima, al contrario, me siento muy orgullosa de haberlo logrado sobre todo porque inició en pandemia, en medio de un contexto sociopolítico complicado.











