‘Confesiones’: Una exploración de “una sociedad en putrefacción” desde el terror psicológico

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Carlos Carrera es uno de los grandes cineastas mexicanos de las últimas décadas. Filmes como La mujer de Benjamín (1991) y El crimen del Padre Amaro (2002), o el cortometraje El héroe (1994) han dejado una huella profunda en nuestro cine. En la década pasada regresó a la ficción en el cine con su esperada película de animación Ana y Bruno (2017) y, tras una larga espera, ahora regresa a los terrenos del cine de ficción con Confesiones, que llega a las salas nacionales este jueves luego de estrenarse en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

En su nueva pieza fílmica Carrera utiliza el terror psicológico y el suspenso para contar una historia en busca de la verdad de lo que define la oscuridad del ser humano en una sociedad llena de apariencias. En esta ocasión se adentra en la “perfección” de una familia acomodada que rompe su cotidianidad cuando uno de los integrantes desaparece.

Tras unas horas un hombre llega a la casa de la familia para discutir su regreso. Los términos no son monetarios, sino una confesión de un miembro de la familia que ha cometido un acto atroz. Uno por uno, confesión por confesión, el intruso expone a cada miembro de la familia revelando sus secretos más profundos e impactantes.

“En lo que me motivó para esta película estaba la venganza por un lado y estaba la frustración ante la violencia que ya había explorado en Backyard un poquito y, pues hablar de otras cosas, de cómo veo yo las relaciones humanas, no sólo en situaciones tan extremas sino en general de cómo no cómo podemos ser capaces de, por ejemplo, en una familia no conocer o no comunicarnos con nosotros miembros de la familia y de hecho, pues, o sea que aparentemente son personas muy conocidas, pero en realidad son unos extraños”, expresó el cineasta.

“Y por otro lado, pues hacer una película de estas características. Era una película de género hacer un thriller o terror psicológico. A mí me gusta mucho el teatro de cámara donde hay pocos personajes y me gusta mucho estos trucos que se llama Stringer y entonces ahí sus personajes se juntan y entonces se hacen pedazos entre ellos ahí, o sea, son tres personajes, entonces esta película puede fallar, así que quisimos hacer algo parecido”, añadió el cineasta en entrevista con Crónica Escenario.

Con la venganza como catalizador, se trata de una historia que amalgama de thriller psicológico, suspenso y drama, que invita al espectador a reflexionar sobre el papel hegemónico que juegan las redes sociales en nuestra vidas y su autoridad para perjudicar a los demás.